miércoles, 16 de marzo de 2016

LA VISITA. Gamberrada de Shyamalan

ATENCIÓN: El siguiente texto revela importantes datos de la película. No se recomienda leerlo antes del visionado del film.

El director M.Night Shyamalan ha vuelto a hacer, por fin, lo que realmente sabe, crear atmósferas malsanas y misteriosas con muy pocos elementos, hacernos vivir dramas familiares con parábolas moralistas, a la par que hacer reflexionar  al espectador sobre el rol que todos nosotros jugamos en la vida. Los personajes que protagonizan las películas de Shyamalan están siempre perdidos, buscando su redención. Un elemento externo, sobrenatural como norma general, ayudará al cambio interior necesario para volverse a encontrar con ellos mismos y a su vez con todos lo que les rodean. Shyamalan repite argumentos, situaciones y obsesiones en cada película, en un indisimulado intento de reivindicar sus valores personales y transmitirlos al espectador. 
"La Visita" es un relato sencillo y contundente sobre dos hermanos adolescentes que viajan para visitar sus abuelos, a los cuales no conocen en persona. Pronto descubrirán que los abuelos hacen cosas extrañas, y que no andan muy bien de salud mental. Becca, la hermana mayor, tiene el deseo de rodar un documental sobre la visita a sus abuelos, y de hecho, lo que vemos en pantalla es el resultado final de las filmaciones y el montaje elaborado por la adolescente. Por si había dudas, Becca habla por la boca de Shyamalan.
Como es ya también habitual y marca de la casa, Shyamalan nos sorprende con un giro de guión inesperado: los abuelos no son quienes dicen ser, sino dos enfermos mentales que han suplantado a sus abuelos reales, a los cuales conocían en su labor como voluntarios en un hospital psiquiátrico. Los dos perturbados mentales han asesinado a los abuelos y los dos adolescentes, Becca y Tyler, están en peligro sin saberlo. Lo verdaderamente interesante de la pelicula es cómo está rodada y la reflexión de Shyamalan sobre el cine y su propia carrera como cineasta. 

Volviendo al estilo elegido para filmar la película, es decir, un falso documental (y sin banda sonora), "La visita" muestra a las claras las dos facetas de Shyamalan. Becca es meticulosa eligiendo los encuadres, conocedora de la técnica cinematográfica. Tyler, por el contrario, desconoce la técnica y la ética profesional pero por contra acierta en sus decisiones basadas en el instinto. Toda una declaración de principios de un director que después de coquetear con las superproducciones vuelve a sus orígenes. Mejor así.
Respecto al desenlace de la película (lo mejor de la cinta, sin duda) ambos hermanos saldrán airosos de la amenaza, enfrentándose a los dos enfermos mentales que han asesinado a sus abuelos y los han suplantado. Becca, acomplejada por su físico y dolorida por la marcha de su padre cuando solo  era un niña pequeña, tendrá que usar un espejo para evitar ser cazada por la enferma mental que ha suplantado a su abuela, librándose de ella con un trozo de cristal como arma asesina. Tyler se enfrentará al enfermo mental que ha suplantado a su abuelo, en una pelea a vida o muerte en la que el niño supera el su aversión a la suciedad y a un fracaso deportivo en la infancia. Todos los traumas están relacionados con la ausencia del padre en sus vidas. Tyler le confiesa a su hermana que "la gente marcha porque encuentran cosas que les gustan más", en relación a la marcha de su padre cuando ellos eran muy pequeños. Ambos hermanos asumen su rol en la familia en la que su padre nunca estuvo y su madre está de crucero con su novio.
Quizá la pelicula es mas una mirada nada halagüeña sobre la destrucción de familia y la dificultad de mantenerla a flote en el actual contexto social. El enfoque que da Shyamalan sobre las inquietudes infantiles y preadolescentes no es nada nuevo, como ya vimos en anteriores trabajos suyos como "El sexto sentido", "El protegido" o " Señales". Los niños son presentados en su cine como un reflejo de miedos presentes y futuros de las sociedades capitalistas y la incertidumbre en la que están asentadas. Nada escapa a la lupa de este mago del suspense y humanista declarado. Nada, ninguna inquietud y frustración humana es desechable para Shyamalan. Su cine es sencillo, directo, y esconde una complejidad digna de estudio a distintos niveles. "La visita" viene a demostrar que Shyamalan ha vuelto, y que lo mejor de su cine está aún por venir. El relato se cierra con un mensaje honesto y que toca la fibra: "nunca guardes rencor a nadie". Un broche perfecto a una joya que dará que hablar durante mucho tiempo.

MA_Panadero

domingo, 13 de marzo de 2016

30 AÑOS DESPUÉS DEL PRIMER JASON "DESTROYER"

Los años 80 fueron alocados y hortera como todos sabemos. Producto de la supremacía del espíritu irreverente y ácido de aquéllos años en los que la serie B aún tenía cierta influencia en la industria del cine americano, surgió la saga Friday the 13th, conocida aquí como Viernes 13. No hay que olvidar, por otra parte, que esta saga nace a la sombra del fenómeno creado por John Carpenter a finales de los 70 con la magnífica Halloween, película que en cierta parte sienta las bases del subgénero de psycho killers tal y como se conoce hoy, sin olvidar por supuesto The Texas Chainsaw Massacre, otra obra capital que nos permite entender el cine de terror actual y más concretamente variante slasher, muy enfocado siempre (no olvidemos este punto importante) a satisfacer sobre todo al público adolescente, protagonista de estas películas tanto dentro como fuera de la pantalla.
A la sombra del hombre de máscara blanca y aspecto fantasmal llamado Michael Myers, motor de Halloween y sus posteriores secuelas, no solo surge Friday the 13th y Jason Voorhees, el asesino de la máscara de hockey, sino multitud de subproductos que usan los mismos recursos y tics explotando el filón, destacando con brillo propio películas modestas pero no menos simpáticas como Madman o The Burning, ambas sin continuaciones. Centrándonos de nuevo en Friday the 13th, saga inaugurada en 1980 y acompañada de una secuela por año, la franquicia se estanca con el capítulo IV, supuestamente el último (The final Chapter), pero Paramount, y el productor Frank Mancuso Jr, deciden tirarse al fango y ruedan una quinta parte que intenta de alguna forma revitalizar la saga. Todo queda en un intento vago y poco coherente, de modo que Jason, y no el pseudo-Jason de la quinta entrega, vuelve de la tumba en el año 1986. Y de qué forma. Si bien Jason ya parecía indestructible estando vivo, imagínense si vuelve de la tumba resucitado por un rayo cual criatura de Frankenstein, de la que tiene no pocas influencias.
Friday the 13th Part VI: Jason Lives es una de las películas más alocadas, carismáticas y adictivas no ya solo de la saga, sino del cine de terror de serie B de los años 80. Tres décadas después su visionado resulta sumamente grato, y se puede apreciar el excelente trabajo realizado por Tom McLoughlin tras la cámara. El prólogo de la película es para enmarcar, creando una atmósfera idónea para preparar el regreso de Jason del mundo de los muertos. Tommy Jarvis, protagonista de los capítulos IV y V sigue obsesionado con Jason y junto a su amigo Allen Hawes decide visitar el cementerio donde se enterró al asesino en serie para asegurarse de que realmente esté allí, muerto y enterrado. McLoughlin filma de forma magistral la escena de apertura en el cementerio, con un ritmo prodigioso y efectivo, sin duda pocas veces se ha aprovechado tan bien un escenario para crear una sensación de terror frío y pegajoso. Son inolvidables los travellings que siguen a los dos personajes por el cementerio, hasta toparse de bruces con la lápida de Jason. La exhumación del cadáver putrefacto de Jason, envuelto en un manto de telarañas y gusanos, transmite tanta repulsión como miedo. La magnífica fotografía de Jon Kranhouse, de tonos fríos y textura sucia y macabra dan forma a todo el filme pero sobre todo a esta magistral escena. La atmósfera pesadillesca de la exhumación de Jason, rodada y montada de forma brillante, deja a las claras la honestidad con la que se eleboraban las películas de la franquicia, totalmente artesanales, y a su vez el descaro y desvergüenza a la hora de escribir guiones absurdos e inverosímiles. Una vez abierto el ataúd de Jason, Tommy se ensaña con el cadáver, clavando con ira una barra de acero sobre los restos del asesino. Instantes después un relámpago, casualmente, cae sobre la barra de acero clavada sobre el pecho del cadáver  y genera una enorme descarga eléctrica... reviviendo así a Jason (¿¿¿???). El disparatado acontecimiento no termina ahí: Jason abre el ojo primero, observando con sigilo a Tommy, y de golpe sale de la tumba, intentando capturarle. Tommy consigue zafarse de Jason, al que intenta quemar a la desesperada rociándolo con gasolina, pero, de nuevo (oda a la inverosimilitud), empieza a llover y el agua apaga la cerilla. Hawes aparece por detrás de Jason y le golpea con una pala en la cabeza, y éste, con extrema brutalidad, atraviesa el pecho del amigo de Tommy arrancándole el corazón de cuajo. Tommy huye acongojado mientras Jason, tan tranquilo, se coloca de nuevo la máscara de hockey y agarra el barrote afilado con el que sale de cacería de nuevo por los bosques de Crystal Lake. McLaughlin controla a la perfección el terreno en el que se mueve y rubrica así el esperado reseteo de la franquicia y revivido Jason Voorhees, un muerto viviente poderoso y brutal que a la postre protagonizaría cinco películas más, la mayoría de ellas siendo un zombie.

Friday the 13th Part VI: Jason Lives se mueve entre la parodia, el humor negro y la repetición machacona de los tópicos del subgénero slasher. Hay momentos memorables como el asesinato múltiple del grupo de de jugadores de paintball que merodean por los bosques de Crystal Lake, a los que Jason decapita de un solo machetazo (escena que, por cierto, fue censurada absurdamente). La relación de Tommy Jarvis,  Megan (una sexy y preciosa Jennifer Cooke) y su padre, el Sheriff Garris, formarán un triángulo que vertebrará la subtrama de la película, jugando los tres al ratón y al gato, mientras Jason elimina a sus anchas y con extrema brutalidad a todos los incautos que se cruzan en su camino.
El nuevo giro de la franquicia se ve evidenciado en varios aspectos: sería la última colaboración de Harry Manfredini en la saga, célebre creador no ya solo de todos (y excelentes) score de Friday the 13th, sino también del famoso grito de guerra "Kill Mama". Y no hay que olvidar tampoco el rompedor temazo de Alice Cooper "He´s back. The man behind the mask", perfectamente acorde con el espíritu de la película.
A partir de esta secuela, una de las mejores de la saga, sino la mejor, por reunir los mayores aciertos y enfocarlos de forma autoparódica, Friday the 13th empieza a agotarse porque pierde toda la gracia. La séptima entrega, por ejemplo, pese a tener muy buenos momentos y unos excelentes efectos especiales (y el mejor diseño de Jason nunca visto), resultaba tediosa y no enganchaba. Por contra, Friday the 13th Part VI: Jason Lives, estrenada en España directamente en vídeo doméstico (siendo la quinta entrega la última estrenada en salas de cine en nuestro país), es un ejercicio de serie B dinámico y efectivo, una joya que encumbra a Jason en una leyenda indestructible.

MA_Panadero
(Para Sergio)



Videoclip "The man behind the mask":
https://www.youtube.com/watch?v=yE3ZfNs4_Hg

Trailer de la pelúcula:
https://www.youtube.com/watch?v=g5u75gMUcEI

miércoles, 2 de marzo de 2016

¿MERECE LA PENA UN MONITOR 4K?

Gran pregunta, ¿verdad? No creáis que es la respuesta es fácil, después de investigar sobre qué monitor comprar, qué pulgada y qué tecnología elegir, ya que, generalmente, un monitor solemos usarlo para casi todo y queremos que nos dure al menos cinco años a pleno rendimiento. El principal problema viene cuando intentamos decidirnos a día de hoy por un FullHD o un 4K, ya que sino tienes un PC de gama alta, no vas a poder aprovechar la resolución que da un monitor UHD (recordemos que UHD engloba las resoluciones 4K y 8K).
Sólo tarjetas gráficas de gama alta van a aprovechar estos paneles como debe ser, o usando Crossfire o SLI, lo cual convierte el invento en algo disparatado para disfrutar de juegos a 4k 60fps. ¿Y qué hay de las películas? Netflix, por ejemplo, ofrece títulos en 4K pero, ¿son nativos o es un reescalado? Teniendo en cuenta la que se ha formado la última campaña de navidad con los títulos 4K BluRay, que no tienen realmente esa resolución nativa, y los reproductores que hacen los mismo, reescalar de 1080p a 2160p, la confusión está asegurada. En resumen: el 4K es mas un proyecto que una realidad sinos referimos a todo tipo de contenidos.
Aparte de las resoluciones, ¿qué tipo de monitor LED comprar, VA, TN, IPS o PLS? Muchos fabricantes son bastante opacos con las especificaciones de los monitores. Explicado de forma rápida y resumida, los paneles PLS son los que mejor resultado dan en líneas generales, y dejan atrás los problemas que por ejemplo daban los TN, que aunque ofrecen una excelente calidad de imagen, son paneles con tiempos de respuesta lentos, apareciendo así el temible "ghosting". Aparte, como los IPS, ofrecen 178º para ver los contenidos de forma óptima. Los más rápidos, los VN, son perfectos para cine de acción o deportes, pero dejan que desear en calidad de imagen. Eso nos lleva a otra de las dudas recurrentes: los tiempos de respuesta. El tiempo de respuesta es ni mas ni menos que la rapidez con la que los pixeles cambian de un color a otro y después vuelven a su color original. Los famosos milisegundos, vaya. Según los contenidos para los que vayamos a usar el monitor tendremos que comprar uno u otro, por ejemplo para jugar lo recomendado es un rango de 1-5 milisegundos.
Por otra parte, hay que tener en cuenta otros factores como la conectividad o la tasa de refresco. Casi todos los monitores 4K ofrecen varios conectores HDMI (casi nunca HDMI 2.0, óptimo para resoluciones 4K a 60fps), y alguno Display Port para gráficas de gama alta o Mac. También incluyen USB 3.0 generalmente. Retomando la tasa de refresco, que no es otra cosa que las imágenes que puede mostrar el monitor en un segundo, los distintos fabricantes suelen ofrecer cifras mareantes como por ejemplo para los monitores "gaming". Los habituales 144Hz, ¿son realmente necesarios cuando el ojo humano no suele ver mas de 40 imágenes por segundo, lo que podría traducirse en 40 Hz?
¿Merece entonces la pena comprar un monitor 4K en estos momentos? Por la mitad de precio, incluso mucho menos, podemos comprar monitores 1080p con excelentes prestaciones. Pero claro, también es cierto que algunos monitores 4K reescalan de forma espectacular contenidos en 1080p a 2160p, de modo que comprar un 4K es una inversión de futuro. Mi conclusión es que sí merece la pena comprar un monitor 4K, los hay por unos 500 euros, no son gama alta, pero ofrecen una calidad excelente y sirven para cualquier tipo de contenido 1080p o UHD. Pero, ojo, no son monitores 4K IPS. Esos se disparan de precio. En ese caso, quizá, lo más recomendable es comprar un buen monitor 1080p y esperar a que bajen los monitores 4K de gama alta, tú decides.

MA_Panadero




Algunos monitores 4K asequibles y que ofrecen buenas prestaciones:

http://www.philips.es/c-p/288P6LJEB_00/brilliance-monitor-lcd-lcd-4k-ultra-hd
http://www.samsung.com/es/consumer/it/monitor/uhd-monitor/LU28E590DS/EN
http://www.acer.com/ac/en/GB/content/model/UM.QB6EE.010
http://benq.es/product/monitor/bl2420u/

Por último, un interesante test para poner a prueba el tiempo de respuesta de tu monitor o cualquier monitor que tengas oportunidad de probar en cualquier tienda de electrónica:

http://eizo.es/monitor-basics/response_time